Del Valle de Chañarmuyo al Bosque de Leloir
Hay vinos que se disfrutan. Y hay vinos que invitan a viajar. Chañarmuyo pertenece a esa segunda categoría. Nacidos en un paisaje extremo de La Rioja, sus vinos llevan consigo la altura, el sol, las noches frías y la particularidad de un territorio donde la vid encontró una manera de convivir con el desierto. Ahora, ese universo llega a Parque Leloir de la mano de Friendly Parador del Bosque, que crea Cava Club Parador del Bosque, un nuevo espacio para encontrarse alrededor del vino y la gastronomía.
La alianza tiene una particularidad: Chañarmuyo será la bodega exclusiva y permanente de Cava Club, acompañando una programación de ciclos que se desarrollarán periódicamente a lo largo del año y que propondrán diferentes recorridos por el mundo del vino. El punto de encuentro: Friendly Parador del Bosque, en el entorno verde de Parque Leloir. Allí, una cava vidriada integrada al salón estará destinada a los vinos de Chañarmuyo, haciendo visible esa conexión entre dos paisajes tan diferentes: los viñedos de altura riojanos y el bosque bonaerense.
Vinos nacidos en las alturas
En el Valle de Chañarmuyo, departamento Famatina, los viñedos se encuentran a más de 1.700 metros sobre el nivel del mar, en plena Precordillera de los Andes. La intensa radiación solar, las noches frías, la marcada amplitud térmica, los suelos pedregosos y el agua proveniente del deshielo construyen un terroir de características extremas.
Es precisamente esa geografía la que define el carácter de sus vinos: frescura, acidez, concentración y personalidad. Un portfolio que recorre Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Tannat, Chardonnay, Syrah, Viognier, blends y espumantes, expresando distintas facetas de este singular territorio.
Pero Chañarmuyo también es una historia humana: La vitivinicultura llegó a un pequeño pueblo que atravesaba un proceso de despoblamiento y generó nuevas oportunidades para la comunidad. Desde entonces, viñedo y pueblo crecieron juntos. El vino se convirtió así no sólo en una actividad productiva, sino en una manera de construir futuro en un territorio donde la naturaleza parecía desafiar cualquier posibilidad.
Y para quienes quieran llevar ese viaje hasta el lugar donde nace el vino, Chañarmuyo propone vivir la experiencia en su Casa de Huéspedes, ubicada en medio de los viñedos y al pie de la montaña. Rodeada de parras y un jardín de plantas nativas, la casa invita a detenerse y experimentar el paisaje: caminar entre las viñas, contemplar las montañas desde sus terrazas, disfrutar de la gastronomía regional, recorrer la bodega y participar de catas guiadas. Una experiencia que combina rusticidad y elegancia, aventura y descanso, y que permite comprender que en Chañarmuyo el vino no termina en la copa: comienza mucho antes, en el paisaje que lo hace posible.
Una copa como punto de partida
Cava Club toma esa idea y la lleva a la mesa. Los ciclos permitirán descubrir diferentes expresiones de Chañarmuyo, sus variedades y sus estilos, siempre en diálogo con la gastronomía. Pero también serán una puerta de entrada a las historias, los paisajes y las personas que existen detrás del vino. Porque conocer una botella también puede ser una forma de conocer un lugar.Y en este caso, el viaje comienza en una mesa de Friendly Parador del Bosque, pero conduce hasta un valle riojano situado a más de 1.700 metros de altura.
Del Valle de Chañarmuyo al Bosque de Leloir. Dos paisajes unidos por una copa y una nueva manera de vivir el vino.
Por Sandra Bonetto